Apareces
un día de la nada,
como
sabiendo que nadie te ha esperado,
pero
en el fondo del que escucha tus latidos
se
grita como arrancando un dolor muy olvidado.
Así
fue cuando llegaste de repente,
en
silencio como el que no quiere ser notado.
Aquel
que conoce ese ritmo del ensueño,
el
que camina mordiendo las huellas de un collado.
Si
soy preciso acepto que no lo había soñado,
por
lo menos, tal vez no de esta manera.
Pero
dicen que así son las cosas de la vida,
A
pesar que lamento la prematura despedida.
Pero
consciente que cuando el tiempo es corto,
no
es suficiente para aprender a amar.
Sin
embargo también sé que esas huellas,
caminan
para siempre y sin dejar olvidar.
Por
eso aparecen siempre,
se
reviven inclusive debajo de la selva,
dan
mensaje de estar vivos y presentes,
cubiertos
por la espesura de la hierba.
Cuando
se descubren susurran los secretos,
secretos
del pasado que se callan al andar.
Una
remembranza que otrora era un camino,
hoy
se convierte en el presente y futuro que vendrá.
Magia,
futuro incierto,
pero
futuro que se está dispuesto a buscar.
Buscando
aquel camino repentino,
ese
silencioso sabiendo que se irá.
Ese
futuro caminará por siempre lento,
Recordándome
lo mejor que vi de México,
Fue que lo vi a través de tus ojos.
Ojos
verde selva caminantes olvidados,
Huellas
del tiempo, huellas verde selva.
Huellas
indelebles que gritan: Ya, regresa!
