lunes, 23 de agosto de 2010

MUCHO MÁS QUE PALABRAS MÁGICAS.

I.

Aquella mañana tardía,
Donde solo buscaba perder,
Ese destino sólo,
Ese que no se suele torcer,
Se descuidó una mañana
Adelantándose a lo que podría ser.

En un lugar donde todo perece,
Donde el día y la noche fallece,
Porque todo pierde la luz
La luz que nos pertenece.

Y Siendo como la hora undécima,
Otros dirán medio día,
Pero para perder esa luz,
El día y la noche se olvida,
Así que siguió buscando
Lo que nunca había tenido,
Confundido por las sombras
De un sector prohibido.

Todos tocaban las puertas,
Muchos eran vaivén,
Otras esperando la puesta
De un sol al anochecer,
Añorando lo que fallece,
Simplemente un vaivén.

Allí, la vio prohibida,
Casi desconocida,
Aquella que cubría su rostro,
De lo que la entristecía.

Un hola que tal, suficiente.
Una respuesta perdida,
Dos almas se cruzan inocentes,
Sin conocer lo que les venía.


Y fue una mentira honesta,
La que descubrió la salida,
Una respuesta directa,
Una conciencia que inculpa,
¿Pero qué acusa la conciencia
Cuando los ojos se cierran?
¿Dónde queda la verdad
Esa que Tomás comprendía?
Cómo creer lo que vio
Cuándo una mañana moría.

Ahora, unas disculpas pérdidas,
Una respuesta prohibida,
Ahora dos inocentes
Dos con almas cercanas.
Así el cautivó una sonrisa,
Que con el pasar del tiempo
Tocaba seguido la brisa,
Y dos golpecitos suficientes
Para abrir las cortinas deprisa.

El siempre fue pervertido,
Al aborrecer los pórticos, y las chapas,
Prefería escalar las paredes,
Para tocar siempre su alma,
Llevando siempre en su mano
La flor que más le gustaba.

Ahora él fue su cautivo,
Cautivo de su mirada,
Mirada que nunca vio,
Vio lo que necesitaba.
Por eso se enamoró
Y siempre fue en la mañana,
Donde todo comenzó,
Allí amaneció la magia.


II.

Asimilando su conocer,
Lo que nunca había tenido,
Un día su pobre ser,
Leyó lo desconocido.

Palabras desesperadas,
Letras prisioneras del alba,
Rimas gritando al pasado
Las fechas que escondían un llanto.
Todos eran hechizos,
En todos vivía un paso.

El, escudriñaba sus letras,
Ella no lo sabía,
El se enteró por destreza,
Lo que nunca se perdonaría.

El, descubrió su salida,
Escapatoria del alma mía,
Llamándolo así por momentos
Porque sabía que no estaría,
¿Pero, estar en dónde, cuando nunca estuvo?
¿Buscar lo que no había perdido?
Preguntas incoherentes,
Hasta que descubrió un hechizo.

El, lo llamó conjuro,
Ya que lo hizo por ella,
Hechizos denominó,
A lo que un pasado le afecta;
-canta, canta alma mía,
Canta su melodía,
Que viva la vida entera,
Con el cantar de mis días-

Pasó y pasaron los versos,
Los que por su alma corrían,
Pasaron y pasó los versos,
Los que por su torrente ardían.
No contenía la dicha
De ver que ella existía,
Por eso plasmo su amor
Todo como ella advertía.


Así en un libro crecido,
No por la letras
Más si por su desvelo,
Y Cansado en las noches
Siempre le escribió un verso.
Gotas de marsellesa,
Una tras otra belleza,
Cantaba con hermosura
Al orden de partitura,
Y sin técnica ni toisón,
Dibujó lo que pudo con su canción.

El, se pregunta sin miedo,
Hasta donde llegaría,
El te pregunta a ti,
Hombre que dices que amas,
Si todo lo que ves,
¿Es una realidad pagana?
¿Es verdad lo que sientes,
Cuando de amar se trata?
Se preguntaba con rabia,
Al ver lo que no podía,
Todo su esfuerzo quedaba,
En un acontecer y desidia.

Pero una noche de tantas,
Como tantas noches decía,
-lo único en esta noche es cantar,
Cantar lo que mi corazón quería-
Decía con el palpitar,
El cual, cada momento vivía.

Esa noche de tantas,
Cansado de ignorar sus dedos,
Leyó un hechizo amor,
Antiguo como los elfos.
Parecía mitología,
Para ella fantasía,
Fantasía la que Él vio,
Cuando en sus entrañas veía.
-Es visceral lo admito,
Es solo melancolía,
Parte de un sueño olvidado
Luces de faro apagado,
Pálido rosa perdido,
Pero en el fondo una herida-

Pero el rosa que el observó,
Fue más que un cuento de hadas,
Por eso Él le escribió,
Sólo lo que ella soñaba,
Todo lo denunció
Con una afrenta de palma,
Y que en la punta sus dedos,
Un sueño, fue toda su calma.

Contra Rosa, llamó a ese conjuro,
Porque reprochaba un hechizo,
Donde ella se hacía plebeya,
Pero solo en un vago mundo.
Él, le dijo que era sencillo,
Lo que a ella le molestaba,
Ofreciéndole la verdad,
Que siempre a su alcance estaba.

III.

Mensajes por las estrellas le enviaba,
Más no sabía que las estrellas le hablaban,
Pero entre todas un abrazo pasaban,
Que hasta en la luna, felices se resbalaban.

Pero otra noche de tantas,
Como tantas noches decía,
Descubrió en otro hechizo,
Algo que ella escondía.

“Te quiero decir” se llamaba,
Una noche más sin habla,
Y se volvió a preguntar,
Si el amor es solo palabras,
Esas que solo recuerdan,
Lo que en su piel descansaba.
-es solo un mal recuerdo,
Algo que quiero olvidar,
Porque lo que quería,
Ahora empiezo a dudar-


Pero cansado esa noche,
Un verso más componía,
Y Aceptando lo que veía
Más allá de sus cartas,
Descubrió todo lo que decía.

La mujer muy poco olvida,
Porque ella quería un amor,
Que a ella poco quería.

Entonces escribió en otra manta,
Una virgen blanca y guardada,
En esa manta olvidada,
Guardada en el corazón
De la que vería aun más allá de su alma.

Ahora, Él era quien decía,
“Nunca te lo voy a decir”
Aunque todo el mundo se enterara,
Lo que quería escribir
Y solamente ella no lo pudiera sentir,
Porque quien escuchó su lectura
Con los ojos cerrados,
Atentos y virtuosos oídos abiertos,
Solo ellos sintieron lo que decían sus versos;
Quería darle un regalo
Sin miedo a lo que dijeran,
Donde se desnudó a sí mismo
Dejando que muchos lo vieran.

Allí, le descubrió a muchos
Lo que por su corazón corría,
Y que listo estaría para perder la vida,
Lanzándose al peñasco,
Pero solo de ella aferrado,
Donde el pasar del tiempo,
Y cada segundo bajando,
A miles de kilómetros,
Se iba a dejar resbalando,
Tomado por su cintura,
Hasta perderse en el salto,
Pero no caerse y vendarse luego su herida,
Sino el salto de enamorarse,
Perdidamente en su encanto.

Y más de mil y una noches pasaron,
Todas mágicas e impredecibles,
El lienzo era la noche,
Las lunas eran felices.

Así describía sus besos,
Y añoraba su rostro profundo,
Quería encontrar los tesoros,
Que todos perdían sin uso,
Tesoros ubicados perdidos,
Donde ninguno encontró moribundo,
Tesoros dados para Él que la amaba,
Con tierno corazón vagabundo.

Otro, fue un susurro por lo bajo,
!!!Listo¡¡¡ fue lo que despertó su canto.
Una caricia perdida,
Cuando soñaba su cabeza en el regazo,
Fue lo que origino una mano pasando.

También la soledad fue cómplice,
Tal vez siempre lo ha sido,
Porque esa noche, ¿Otra Vez?
Si, la respuesta a un De Nuevo,
-es un flagelo hermoso,
Digno de muchas lágrimas, pero,
¿Por qué se pierde en lo que ya no me pasa?-
Que promesa tan linda,
La que en sus labios laza,
Y luego se perdió en la cornisa,
Ese suspiro que de sus labios lanza.

Posteriormente fue solo ella,
Una y exclusivamente bella,
Donde estudió las puntuaciones,
Para decir, solo fue ella,
Así que terminó diciendo,
Solo en aquella esquela,
Puntos finales no quiero,
Mi amor todavía se esfuerza.


También le dijo mil veces,
-Tú siempre serás mi estrella,
La que amanece en mis noches,
Y brilla todos los días,
La que por la mañana perece,
Y en la noche siempre nacía-

Así, que belleza le dijo,
Y así la definió con certeza,
Cuando un conjuro se vio,
Firmado con gran proeza.
Así que ella siguió,
Dejando cualquier molestia,
Hasta por unas noches grito
Con toda su fiereza,
Que a nadie jamás amó,
Como amaba en esa pieza,
Ya que una tarde cantó,
Y una noche dibujó
Con los colores de una paleta,
Parecía una artista cegada,
Por las cortinas de fiesta,
Pues así vistió su corazón
Vestido de azul violeta.

IV

Y que mi amor no exista,
Denunció el hombre afligido,
Pero vale la pena mirar,
Lo que otra noche escribía,
Porque solo valió llorar,
Cuando todo esto vivía.

“No he podido abrazarte
Cuando me necesitas
No recogí tus lágrimas
Beso a beso, gota a gota.

No le puse mi nombre
A esas doncellas de plata
Y no estuve allí
Cuando era preciso olvidarlas.

Solo tú me conoces
Sin haberme conocido
En felices días tristes,
Tardes de color amarillo.

Y cuando el cielo llora fuerte
Una muerte en el universo,
Otro destello me impide
Enredar mi mano en tu pelo.”


-Recuerdas que así les decía,
A las lágrimas que de ti caían,
Doncellas de plata todas,
Todas ellas como tú,
Bellas del alma mía,
A ninguna le puse nombre,
Y tú ni una sola mía recogías-

Solo la grandeza de amor,
Le permitió vivir un segundo,
En el que cuenta se dio
De un canal muy profundo,
Sabía que viva estaba,
Pero viva lo extrañaba,
No necesitaba verla cuando algo pasaba,
Y en la noche preguntaba,
A través del espejo perdido,
Que todo en su corazón
Decía, perdió su vigor,
-Dios que voy a hacer yo,
Si eso no se maneja,
Cómo ella me encontró,
Es mi deber de nobleza,
Que viva un minuto cantado,
Un minuto de la mano,
Reída como una princesa-

V.

Todo siguió en su momento,
Como siempre acontecía
Parajes de noches frías
Con colores de cincel,
Caricias que retorcía
Como tiras papel,
Pinceles de agua y odio
Odiando lo que se ve,
Ese pintado su rostro
De sonrisa color café.

Y de tantos conjuros hechos
Para que su amor viviera,
A este pobre mago lo desafió su destreza,
Porque esta maga hermosa
Le dibujó cual si fuera
Una sonrisa en el rostro,
Como pintar de acuarela,
Marcándolo para siempre
Como tatuaje en la tela,
Que aun su tinta indeleble
Brilla como luz en cantera.

Gafas y corazón danzaban,
Por una hoja dispuesta
Letras negras encerradas
Por un corazón que pinta.
Le decía que lo extrañaba,
Que lo invocaba entre letras,
Y la ausencia en su corazón,
La hacía invocar sus letras,
Las imágenes que miraba,
Deseo le despertaban.

Estos conjuros que hacía,
Mataban la razón que moría,
Y este mago insipiente
Descubrió ese poder ausente.
Pero el momento que menos esperaba,
Otro conjuro golpeo sus sienes,
Este era reconocido,
Ahora tenía más brillo.
Pero no contenta con esto,
Le añadió una segunda parte de alivio.

Estos tres conjuros
Parecían su recompensa,
Una que nunca pidió
Por aprender la destreza,
Esa de amar y amor
Esa de canto y espada,
Esa sonrisa bruñida
Perdida como las alas.

VI.

Guardando los detalles
Como si fueran de vidrio,
Solo se dio cuenta
De que guardaba un lirio.
Eran argollas muy suaves,
De colores llamativos,
Y solo en su mano derecha
Vivían señalando el camino.
Estas las veía ondeando
Cada que alzaba su mano,
Sin atención tal vez,
Acompañaban siempre un mando.

La otra mano desnuda,
Sin nada que la perturba,
Esa mano libre y discreta,
Con la que solo ella apunta
Al otro lado del sol,
Del lado donde no ve La lluvia,
Por eso Él le cantó
Cuando los rayos la caían,
Con un miedo perverso al odio
Que la naturaleza le inunda.

Nadie se percataba
De aquellos detalles sin fundo,
Ella no lo sabía
Pero ella era su mundo.

Para seguir la historia
Es preciso devolverse,
Tal vez al punto grato
Donde todo debió verse,
O simplemente un rezago
De lo que dejó de moverse.

Así que hacía mucho tiempo
Este pobre mago, triste antes
Triste ahora y triste por siempre,
Encontró quien llenara ese vacío ausente.

Todo de esta manera
Iba fluyendo inerte,
¿Pero quién dijo que la vida
Era suspiro y suerte?
Lo que tú más esperas
Del cielo caído no llega,
No llueven las esperanzas
Pero pronto si llega la muerte.

Así que fue preparando
Todo para un conjuro,
Llenando la lista siempre
De lo que le hacía falta.

La receta era sencilla
No es difícil recordarla,
Lo que fue difícil
Era iniciar a prepararla.

La recuerdo muy bien,
Estaba en todas sus cartas,
Nunca perdió detalle,
Siempre quería mejorarla.
Investigando todas las noches
Encontró lo que necesitaba.

Todo siempre inicia
Con los permisos del cielo,
Teniendo fe en lo que viene
Esperando lo que no ha caído.
Desde un principio lo hizo,
Esperar lo que último se espera
Y a la víspera del suceso,
Saber que todo no llega.


Pero siguió buscando
Lo que necesitaba,
En todos los lugares únicos
Donde solo allí se hallaban,
La lista de cosas rojas
Azules de jacaranda,
Hojas que miraban al suelo
Como admirar el alba.

Pero La lista no era muy corta
Tampoco demasiado larga,
Solo era un pergamino
Que entre su pecho guardaba.

Una hoja angosta
Que constantemente miraba,
Cabía en su mano medio abierta,
Que nuevamente doblaba,
Conjuro para liberar canto,
Así el la titulaba.
Seguidamente decía,
Un símbolo como viñeta,
Lo que primero recogía
Era el olor a belleza.

Así como los perfumes
Se construía un conjuro,
Siempre en la base algo
Lo más fuerte y profundo.
Era el alma de todo
El sustento un asiento,
Fue lo más puro del mundo.

Y se preguntarán ustedes
¿De dónde sacó el olor a belleza?
Para El fue muy fácil,
Ya que tenía destreza,
Siempre le sacó sonrisas al viento,
Y este le dio una palabra de aliento
Colores y hermosura,
Pintaba el lienzo del cielo,
Que una noche a oscuras
Se convirtió en un secreto.


Así aprendió a probar los sabores
Con las papilas del alma,
Y con la nariz de los ojos
A destilar de su alma.
Así que del aire recogía
Todo lo que sonreía,
En tubitos muy pequeñitos
Pero todos llenos de sabia,
Créanme que los guardó
Ordenados bajo la cama,
Tal vez hasta el sol de hoy
Nadie ha abierto esa caja,
Pero si en la luna de plata
Su cuarto reflorece,
Y ese olor penetrante
Simplemente enloquece.

Otro ingrediente esencial
Era el factor sorpresa,
Que no importara el día
O la hora de la noche,
Pero siempre componía algo
Para añadir a la receta,
Así fuera una palabra encadenada,
O lindas frases prestadas,
Esto con un objetivo
El de amar sin esperar nada.

Y llenando y llenando la lista,
Se acercaba el día sublime,
Nerviosos de la visita
De lo que hoy no los une.

VII.

Todo listo estaba,
Decía El entre sueños,
Pero la realidad es más dura
Cuando mataba los sueños,
Y de una manera muy triste,
Perdida como los cielos
La puerta del alba
Esa pérdida mala
Esa cerrada
Olvidada
Abrió los ojos
Esos malos del cuerpo
Esos que hacen odiar lo bueno
Por los que se perdió el camino del vuelo.

Soñar era lo bueno
Si de soñar se trababa
Si era lo que expresaba
Con el danzar de su alma
Y olvidando las velas rotas
¿Todo volvió a la calma?
No lo creo decía dulce
Como caramelo, sí
Así redondo como
Su nombre, hielo.

Los polos
Las razones
El canto
La vida
La sonrisa
El corazón
El llanto
La dicha
La noche,
El día
Gigante
Y sus
Pasos.

Todas estas palabras recordaba una a una
Eso le dijo una noche de repente.
Que, pasos de gigante presente
Todos listos a retumbar
Caminantes de camino
Zapatos Fuertes,
Suelas interminables
Para soportar los yermos
Collados, baldíos estériles
Queriendo dibujar un sepulcro.
Por eso sus huellas seguían el ritmo
Ese que un día dibujaba con pincel,
El que un día le enseñó a caminar
Buscando siempre los círculos
Todos sublimes muy juntos
Todos sueños profundos,
Noches largas y vivas,
Viven marchitos
Los y esos días.

VIII.

Y luego de divagar su razón
Dibujando su nombre en la arena,
Usó una rama escogida;
La punta le describió
Toda Una línea perdida
Línea que toda escoltó
Los extremos de su prohibida;
Y sin darse cuenta
Una silueta apareció perdida,
Las palabras que nunca halló
Cuando cuerdo Él vivía,
Hoy sin querer las dejo
Por siempre y para siempre en la orilla.


IX.

Y todas las consecuencias
De ese primer intento
Mataron las ganas de vivir
Un posterior deseo.
Y fue muy triste vivir
Todo lo que hoy recuerdo,
Si yo llorando viví
Viendo lo que hoy les dejo,
Como lloraría Él que vivió,
Cual profundo fue su sufrimiento,
Tan alto fue lo que calló
Pues en locura acabó cediendo,
Y toda la fantasía que derrochó sin miedo
Se pierde hoy en los versos.

Hoy el loco continúa
Y sigue desvariando en su razón
El todavía espera que nutran a su canción,
Y grita a espermas vivas
A espectadores sin ojos ni oídos,
Lo que termina esta historia
De un final no conocido.

-Este primer caminito
Perdido en la lejanía
Este que no se dio,
Solo y perdido me deja,
Pero quien no lo intenta
¿Cómo puede decir que soñó?
Y ¿Quién dijo que se podía?
Lo que una vez no se logró,
Mañana nos dará vida-

4 comentarios:

  1. aii nestor! no dejas de sorprenderme! eres increible... que talentoooo!! :) tkm

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  2. que bueno, te inspiraste definitivamente.....

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  3. UUYYYY MI MUY QUERIDO NESTICOR.... MEJOR DICHO... ESTA DE MUERTE LENTA... UN ABRAZO DESDE CALDAS Y MIL FELICITACIONES... SE LE QUIERE Y SE LE ESPERA POR ESTOS LADOS. ;)

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