No te acostumbres a nada,
No esperes de Mí siempre una sorpresa
O que a menudo las mañanas
Una duda ponga en tus cejas.
No te acostumbres a nada
No pienses en ello, no quiero que lo hagas,
No te precipites en guardar esos momentos
Que llegan siempre furtivos de las masas de los vientos.
No te acostumbres y no preguntes que me pasa,
Porque el pasar en mí es lo que no pasa,
Y lo que me pasa a mí está perdido en tu calma.
Prefiero que cierres los ojos en la puerta,
Y No te acostumbres a esperar que te sorprenda
Mejor pierde el cuidado, cuando eso no esperado se
desprenda.

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