En el cielo te vi con mi cabeza inclinada,
y mirándote en el suelo volaba en tu regazo.
Caminando sin perderme un segundo de tus
tiempos
Aprendí que era encontrarme perdido entre tus
brazos.
Luego, Esperando a esperarte sin remedios,
Constreñí por un momento el silencio de tus
lazos.
Acallando por instantes sonidos intermedios
Inicié gritando tus silencios paso a paso.
Y Conforme iba y venía el vaivén de tu
mirada,
Yo me ocultaba en la luz de tus mejillas.
Aquel rosado fuerte me decía sin palabras,
Lo escondido en el ir y venir de tus
rodillas.
Pero pensando en pensarte de repente,
En volver al cielo con mi cabeza inclinada
En gritar esos silencios intermedios
Y esconderme en el ir y venir de tu mirada.
De repente me encontré despierto entre mis sueños
Al verte sonriendo sin mentiras en el alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario