Cuando te vea, voy abrazarte,
será uno a uno tus dedos,
los enredaré con los míos,
los tomaré fuerte, los veremos morados.
Me aferraré a tus piernas y Besaré tus pies,
rosaré mi barba para que te de cosquillas.
Abrazare tu cintura
Sintiendo tu cadera en mis mejillas,
no importa que tu cinturón me marque un recuerdo en
la mente.
Luego de eso,
lo que en serio espero es besarte,
voy a quedarme dormido en tu pecho,
voy a sentir tu corazón latiendo.
¿Sabes algo?
El latido de tu corazón
es una de la forma más bonitas de decirme tu verdad
esa que deseo rasgue mis mentiras.
Tu corazón, late en ocasiones sin prisa y es cuando
me susurras.
Cuando se acelera es que no quieres dormir.
Cuando no se escucha es que yo me quedo dormido.
¿Hay alguien por ahí?
Quiero decirte algo al oído.
Quiero escuchar tu verdad desnudos.
Y ¿sabes otra cosa?
No quiero escuchar la verdad desnuda de nadie más, solo
la tuya.
Si me duermo, mira mi rostro cuando sueño contigo,
te aseguro que mi sueño será soñarte,
tal vez, quisiera soñar lo mismo que veré cuando
abras mis ojos.
Si te duermes primero, no quiero mirar tu rostro,
quiero escuchar la verdad que cierra heridas y me
describe paisajes,
quiero recorrerlos por tu torso desnudo con la
punta de mi dedo,
ese que me recuerda el día en que el tuyo tocó uno
de mis dientes.
Quiero seguir escuchando la verdad y dibujarla en
la arena de tu piel,
soñar, tal vez que con esa arena hago montañitas en
la playa,
deseo dormir junto a ellas como si fueran tus senos.
Así si duermo antes que te despiertes,
viendo el mismo paisaje que describen tus latidos.
Pero si no dormimos,
el sueño no será más dulce,
al igual que si dormimos al instante,
una sinfonía de pensamientos y color, de sístoles y
diástoles.
Estaremos juntos.
Soñaremos juntos.
Dormidos o despiertos.
Vivos o muertos.
Hablaremos sin decirnos palabra alguna.
Para. A.B.

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