Recibí
un mensaje del futuro, es un futuro que siento lejano, pero está cerca del
corazón. Lo primero que hice fue contarle a quien le pertenecía, si, en efecto
no era para mí, era para alguien más y por su respuesta y actitud, infiero que
tal vez no quería escucharlo tan pronto. El mensaje decía que será la mejor del
universo. Si las cosas son como lo decía el mensaje del futuro, no sería raro
interpretar la coexistencia de infinidad de universos, y cada uno de nosotros
nacemos con uno nuevo en la cabeza, una interpretación de la vida distinta a
todas las demás y eso es lo que nos hace únicos. Un universo nuevo que se gesta
en el vientre de las mejores mujeres del mundo, Las madres.
Dussel
afirma “El hombre no nace
en la naturaleza. No nace desde los elementos hostiles, ni de los astros
vegetales. Nace desde el útero materno y es recibido en los brazos de la
cultura” (Filosofía de la Liberación Enrique Dussel). Entonces el
hombre nace en otro ser, una mujer y ella lo recibe sus brazos, estos llenos de
esa cultura que moldea, el hombre entonces se alimenta de alguien y no de algo.
Por
eso, las mujeres fueron son y serán las madres del orbe, fueron enviadas al
mundo para serlo, esto no se entienda que solo están aquí para tener hijos, la
historia demostró que pueden hacer eso, y muchas cosas al mismo tiempo. Eso nos
hace débiles a los hombres, puesto que al no tener la capacidad de procrear, se
disminuye nuestra tolerancia al dolor y siempre caemos rendidos a los pies de
una de ellas, de una mujer. No creo que exista un hombre, por más tosco y
machista que fuese, este no se hubiese postrado de una manera, podríamos decir,
casi que instintiva y poco “varonil”, ante unos pies o un regazo. Tampoco creo
que no haya mejor lugar para las lágrimas de un hombre, que esas dos partes del
cuerpo de una joven, sea madre o sea mujer, allí las reciben y como si fueran
plantas, absorben todos los nutrientes desde los pies y el regazo, para sentir
luego lo que son en la mente y en el alma, con los años reciben del sol y del
tiempo la energía para sintetizar esos aprendizajes, y así se hacen fuertes,
construyen un tronco lleno de vida para poder recibir en sus manos, esos nuevos
universos que nacen de si para recibirlos en sus brazos y ramas de su cultura.
No
somos fuertes, ni mucho menos valientes, la historia solo nos dice que hemos
gritado para espantar el miedo y ahuyentar a los enemigos y el peligro,
blandiendo desde palos hasta espadas, hoy, en el siglo XXI blandiendo los
brazos para encontrar lo que des afortunadamente define la herramienta para
espantar el miedo, que es el mismo que sentían los guerreros y es el mismo que
comparten esas guerreras silenciosas de la historia.
Somos
fuertes en la medida que no nos hagan falta, en la medida que no las
extrañemos, en la medida que no sigamos sintiendo ese vacío lleno en el pecho.
Con el tiempo, también aprendemos a caminar y a tomas las fuerzas del sol, pero
lo tomamos poco a poco y desde las sombras, ellas son las únicas que ocultan la
vergüenza de no tener esa misma tolerancia al dolor. Por eso, ustedes escogen
el camino de hermosearse, y nosotros el de dejar sangrar la herida hasta que
sane.
Así
creo que ese mensaje venido del futuro, conjugado en un presente permanente
desde ese hoy del mañana, hasta este hoy en el pasado, tiene no solo la verdad,
sino el derecho de irrumpir la tranquilidad de mi perturbado descanso. Fue una
especie de argumento que en ese mañana es una realidad, pero hoy solo es fe,
hoy solo es una expectativa certera y aseverada por lo que se sabe con
certidumbre, pero no puede comprobarse en los sentidos.
Feliz
día a todas y cada una de ustedes, son una pasión, quien no se desvela
pensando, ¿Quién no pierde el sueño cuando de una de ustedes se trata? Feliz
día a las que son madres y a las que no, porque son las llamadas a dar a luz al
nuevo mundo, así como los griegos honraban a Rea la madre de los Dioses y luego
los Romanos ennoblecieron a María, así hoy se honra a todas y cada una de
ustedes, a las que nos acompañan, a las que se fueron y a las que aún no han
llegado y a las que esperamos regresen…

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