domingo, 11 de mayo de 2014

UN FELIZ DÍA DEL FUTURO

Recibí un mensaje del futuro, es un futuro que siento lejano, pero está cerca del corazón. Lo primero que hice fue contarle a quien le pertenecía, si, en efecto no era para mí, era para alguien más y por su respuesta y actitud, infiero que tal vez no quería escucharlo tan pronto. El mensaje decía que será la mejor del universo. Si las cosas son como lo decía el mensaje del futuro, no sería raro interpretar la coexistencia de infinidad de universos, y cada uno de nosotros nacemos con uno nuevo en la cabeza, una interpretación de la vida distinta a todas las demás y eso es lo que nos hace únicos. Un universo nuevo que se gesta en el vientre de las mejores mujeres del mundo, Las madres.
Dussel afirma “El hombre no nace en la naturaleza. No nace desde los elementos hostiles, ni de los astros vegetales. Nace desde el útero materno y es recibido en los brazos de la cultura” (Filosofía de la Liberación Enrique Dussel). Entonces el hombre nace en otro ser, una mujer y ella lo recibe sus brazos, estos llenos de esa cultura que moldea, el hombre entonces se alimenta de alguien y no de algo.
Por eso, las mujeres fueron son y serán las madres del orbe, fueron enviadas al mundo para serlo, esto no se entienda que solo están aquí para tener hijos, la historia demostró que pueden hacer eso, y muchas cosas al mismo tiempo. Eso nos hace débiles a los hombres, puesto que al no tener la capacidad de procrear, se disminuye nuestra tolerancia al dolor y siempre caemos rendidos a los pies de una de ellas, de una mujer. No creo que exista un hombre, por más tosco y machista que fuese, este no se hubiese postrado de una manera, podríamos decir, casi que instintiva y poco “varonil”, ante unos pies o un regazo. Tampoco creo que no haya mejor lugar para las lágrimas de un hombre, que esas dos partes del cuerpo de una joven, sea madre o sea mujer, allí las reciben y como si fueran plantas, absorben todos los nutrientes desde los pies y el regazo, para sentir luego lo que son en la mente y en el alma, con los años reciben del sol y del tiempo la energía para sintetizar esos aprendizajes, y así se hacen fuertes, construyen un tronco lleno de vida para poder recibir en sus manos, esos nuevos universos que nacen de si para recibirlos en sus brazos y ramas de su cultura. 
No somos fuertes, ni mucho menos valientes, la historia solo nos dice que hemos gritado para espantar el miedo y ahuyentar a los enemigos y el peligro, blandiendo desde palos hasta espadas, hoy, en el siglo XXI blandiendo los brazos para encontrar lo que des afortunadamente define la herramienta para espantar el miedo, que es el mismo que sentían los guerreros y es el mismo que comparten esas guerreras silenciosas de la historia. 

Somos fuertes en la medida que no nos hagan falta, en la medida que no las extrañemos, en la medida que no sigamos sintiendo ese vacío lleno en el pecho. Con el tiempo, también aprendemos a caminar y a tomas las fuerzas del sol, pero lo tomamos poco a poco y desde las sombras, ellas son las únicas que ocultan la vergüenza de no tener esa misma tolerancia al dolor. Por eso, ustedes escogen el camino de hermosearse, y nosotros el de dejar sangrar la herida hasta que sane.
 Así creo que ese mensaje venido del futuro, conjugado en un presente permanente desde ese hoy del mañana, hasta este hoy en el pasado, tiene no solo la verdad, sino el derecho de irrumpir la tranquilidad de mi perturbado descanso. Fue una especie de argumento que en ese mañana es una realidad, pero hoy solo es fe, hoy solo es una expectativa certera y aseverada por lo que se sabe con certidumbre, pero no puede comprobarse en los sentidos. 

Feliz día a todas y cada una de ustedes, son una pasión, quien no se desvela pensando, ¿Quién no pierde el sueño cuando de una de ustedes se trata? Feliz día a las que son madres y a las que no, porque son las llamadas a dar a luz al nuevo mundo, así como los griegos honraban a Rea la madre de los Dioses y luego los Romanos ennoblecieron a María, así hoy se honra a todas y cada una de ustedes, a las que nos acompañan, a las que se fueron y a las que aún no han llegado y a las que esperamos regresen…

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