Tú eres una
mujer maldita,
Yo lo supe, no
lo creo todavía.
Tú eres una
mujer maldita,
Perfecta casa para
los dolores y sonrisas.
También eres
una mujer bendita,
El amor de un
hombre que le duele todavía.
Una Mujer
bendita, que guarda el destello
de una pasión con
lejanía.
Eres además de
todo una dicotomía,
Que presenta
dos caminos,
Dos pasajes
inciertos de recorrer la vida.
Una paradoja
que lleva consigo alegría,
Una que busca
a un placer
Un placer que ya no espero, pero quiero todavía.

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